El Real Decreto 875/2014, de 10 de octubre que regula las titulaciones náuticas para el gobierno de embarcaciones de recreo, recoge una serie de cambios que están generando dudas entre muchos de nuestros clientes que tienen un seguro de barco contratado.

Es por ello que consideramos apropiado hacer unos breves comentarios para aclarar las preguntas frecuentes que están surgiendo sobre los cambios de normativa en las titulaciones náuticas de las embarcaciones de recreo.

Eliminación del límite de potencia de motor de las embarcaciones de recreo

Con este decreto desaparece el “titulín”, el cual es reemplazado por la licencia de Navegación, eliminando de este modo el límite basado en la potencia del motor pudiéndose montar la potencia que la embarcación de recreo pueda admitir.

Reducción del temario de exámenes para las titulaciones náuticas de embarcaciones de recreo

Se han reducido los temarios teóricos para los exámenes de todas las titulaciones náuticas para las embarcaciones de recreo, en especial para los títulos de Patrón y Capitán de Yate.

El título de Patrón de Navegación Básica (PNB) pasa de 7,5 a 8 metros de eslora para embarcaciones  de motor y se convalidan del examen teórico del Patrón de embarcaciones de recreo (PER), las materias de las que ya se examinaron.

Con el título del PER se podrán llevar barcos de 12 a 15 metros de eslora, para lo cual será necesario hacer unas prácticas específicas. Y en caso de realizar 24 horas de prácticas, este título habilitará para navegar embarcaciones de recreo a motor y vela de hasta 24 metros de eslora, entre la Península y Baleares.

Con la titulación náutica de embarcaciones de recreo de Patrón de Yate se podrán patronear barcos de hasta 24 metros,  a una distancia de la costa de hasta 150 millas, con la previa realización de las prácticas y exámenes correspondientes

En el título de Capitán de Yate, se reduce el temario, se quita la asignatura de Teoría del Buque. Y los exámenes constan de un único test.

Desde http://segurosparabarcos.com/entendemos que esta normativa beneficiará a los asegurados y a las compañías  de seguros de barcos porque al aumentar las practicas de navegación traerá una disminución en la  siniestralidad, y por ende implicará una reducción en el coste de la primas de seguros de embarcaciones de recreo.