Los pescadores a menudo parecen no conocer, ni están dispuestos a admitir los riesgos inherentes a su ocupación. Además de la gran cantidad de estudios que demuestran la disposición al riesgo de los pescadores, incluso se informa que los pescadores son más propensos a sufrir lesiones mortales en tierra en comparación a miembros de otras profesiones. En un estudio canadiense sobre la “jerarquía de las preocupaciones”, los pescadores de alta mar pusieron de manifiesto que sus mayores preocupaciones se centran en el agotamiento de las poblaciones de peces y la pérdida potencial de trabajo, etc.; sólo mencionan el temor a accidentes en el trabajo en la parte inferior de sus preocupaciones.

Los accidentes relacionados con los pescadores son más frecuentes en relación al tiempo que éstos tienen como tripulantes o pescadores, y el riesgo de un accidente fatal se triplica si el navegante tiene más de 10 años en ese trabajo. Las posibles explicaciones atribuyen que los tripulantes más experimentados suelen confiarse de las tareas peligrosas, siendo más propensos a correr riesgos. Además, los miembros más jóvenes tienen más probabilidades de haber recibido entrenamiento sobre seguridad en comparación de los mayores. Por tanto, se puede esperar que los esfuerzos concertados para mejorar la educación en seguridad y entrenamiento de pescadores, resulten en una reducción de los índices de accidentes en el mar. Asimismo, ésto debe estar acompañado de un mejor diseño de embarcaciones, así como la mejora en la construcción y condiciones de trabajo a bordo.

Sobre el diseño de programas de capacitación para inspectores, nuevos formadores o los propios pescadores, se deben abordar algunas cuestiones, tales como:

¿Cuál es el marco en el que el programa de capacitación funcionará?

  •  ¿Quién es responsable de las normas y la certificación?
  •  ¿Quién debe ser capacitado?
  •  ¿Dónde se llevará a cabo la formación?
  •  ¿Quién decidirá sobre el contenido de los programas de formación?
  •  ¿Quién hará la capacitación?